31. El Museo de Pérgamo en Berlín

Parece inevitable que si nos dejamos llevar por el hilo natural de la ruta pasemos de hablar de la película "Un otoño sin Berlín" a la ciudad que aparece mencionada en su título, ¿no os parece? Así que ya tenemos siguiente parada en nuestra ruta de viaje. Pero ¿qué escoger de Berlín, una ciudad fascinante, antigua y contemporánea a la vez, en la que cada esquina, cada fachada de un edificio, cada adoquín conservado, están impregnados del peso de la historia? ¿Hablamos de la II Guerra Mundial, del muro, de su arquitectura contemporánea, de la Bauhaus, de la Filarmónica? Me temo que, por lo menos en este post, vuelve a ganar la Arqueología, así que enfilamos hacia el Museo de Pérgamo.

El Museo de Pérgamo


Museo de Pérgamo
Museo de Pérgamo (foto: www.museumsportal-berlin.de)
El Museo de Pérgamo es uno de esos mastodónticos -en el buen sentido de la palabra- museos de Arte y Arqueología que encontramos en las grandes capitales del mundo y que se nutren, mayoritariamente, de colecciones ajenas que fueron atesorando desde los primeros viajes de exploración y procesos colonizadores allá por el s. XIX. En el caso de este museo berlinés, a la altura del Louvre en París o del British Museum de Londres, destacan joyas arqueológicas procedentes de las primeras excavaciones germanas en ciudades como Babilonia (actual Irak) o Pérgamo (actual Turquía). Junto con una colección de esculturas y artefactos realmente notable, hay dos monumentos que destacan por encima de los demás y que pertenecen, respectivamente, a las dos ciudades mencionadas: la Puerta de Isthar en Babilonia y el Altar de Pérgamo.

Toca elegir de nuevo y esta vez nos vamos a Turquía. Pérgamo fue una de las ciudades más importantes de Jonia o Asia Menor, y su esplendor se dio principalmente en época helenística (s. III-II a.C.), bajo el mandato de la dinastía Atálida. Hay que recordar que estas ciudades hoy situadas en Turquía entonces eran tan griegas como cualquier ciudad del Peloponeso y así se reconocía en su estructura urbana y principales monumentos. Pérgamo contaba con un diseño de monumentalidad y teatralidad estudiada y cualquiera que se aproximara a la ciudad quedaba asombrado en la distancia por la envergadura de su teatro o los monumentos que presidían la acrópolis, la parte alta de la ciudad.

Altar de Pérgamo

Uno de estos monumentos era el Altar de Pérgamo, una estructura arquitectónica, entendida como lugar de culto más que como edificio. Fue dedicado a los dioses Zeus y Atenea y construido en el s. II a. C. por iniciativa de los reyes Eumenes II y Atalo II. De planta rectangular, contaba con una escalinata monumental que daba acceso al altar propiamente dicho. Lo más espectacular era la decoración que jalonaba todo el pedestal sobre el que apoyaba el altar y que es una de las manifestaciones más increíbles de la escultura helenística. El tema representado era la Gigantomaquia, una legendaria batalla entre Dioses y Gigantes que permitió a los escultores helenísticos sacar el máximo partido al dramatismo de la escena. El triunfo quedó finalmente en manos de los dioses que, con Zeus a la cabeza, pasaron a gobernar, desde ese momento, el mundo. En el interior, la decoración representaba la historia de Télefo.

El Altar de Pérgamo. Ya hemos comentado anteriormente que el Museo de Pérgamo de Berlín se compone principalmente de restos provenientes de otros países. Y así ocurre con nuestro monumento de hoy. Los alemanos se llevaron de Turquía pieza a pieza el altar que hoy en día podemos visitar en Europa, donde fue reconstruido totalmente fuera de contexto en 1886. Y aquí está servida la polémica. Es fácil entender que así se hiciera en el s. XIX, pero ¿hay que revisar la situación de estas grandes joyas históricas en los museos occidentales y valorar si deberían volver a su lugar de origen? ¿Hasta qué punto algunos de los países en discordia pueden garantizar la seguridad de esos restos arqueológicos? ¿Cuando es así, no es cierto que lo legítimo es que un país pueda disponer y disfrutar de su propio patrimonio?

Polémicas al margen, en el caso del que hablamos hoy hay una cuestión evidente: el altar de Pérgamo ha perdido totalmente su contexto histórico y paisajístico y su monumentalidad se ve mermada por la sala del museo en el que está expuesto. Me encanta ir a Berlín y disfrutar de arte egipcio, arqueología griega, arquitectura babilónica u ornamentación islámica, pero cuando estuve en Pérgamo y vi el vacío que hoy en día ocupa el lugar donde originalmente se alzaba el Altar, fui plenamento consciente de que los dioses griegos querrían seguir en el sitio en el que les colocaron.

Emplazamiento original del altar en Pérgamo (Turquía)
Emplazamiento original del altar en Pérgamo (Turquía)



Comentarios

  1. La experiencia de visitar ese museo fue una de las que mas me han impactado.
    En realidad Berlin en conjunto es increible

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