13 de enero de 2017

90. ¿Existen las sirenas?

Uno de mis cuadros favoritos del pintor John William Waterhouse es el titulado "Ulises y las Sirenas", pintado en 1891. Aquí lo tenéis.

Ulises y las Sirenas, John William Waterhouse.
Ulises y las Sirenas, John William Waterhouse (foto: Wikimedia Commons)



Pero, ¿existen las sirenas?


¡Desde luego que no! Pero que nadie se lo dijera a un antiguo griego... Eso sí, no os imaginéis en estos momentos a esas seductoras mujeres que habitan en el mar y tienen cola de pez, ya que esta iconografía es propia de las sirenas medievales. Las sirenas de la Antigüedad Clásica eran, en cambio, unos terribles seres con cuerpo de pájaro y cabeza o torso de mujer. Habitaban en peligrosos acantilados a los que intentaban atraer con sus bellos cánticos a las naves, para que se estrellaran contra las rocas y de esa manera poder devorar a los marineros.  

Así que si os habéis extrañado del aspecto con el que Waterhouse pintó en su obra a las sirenas, ahora sabéis que en realidad fue un gran acierto por parte del artista británico. Rehuyendo modelos románticos muy propios de su época, se basó en la iconografía antigua y representó correctamente a estos personajes tan amenazantes.

Sarcófago romano con Ulises y las Sirenas
Sarcófago romano con Ulises y las Sirenas

Ulises y las Sirenas


Uno de los pasajes más famosos de la Odisea de Homero es el de las Sirenas. Odiseo conocía el peligro de estos monstruos, pero al mismo tiempo ardía en deseos de escuchar su canto y comprobar si era tan bello como se decía. Así que encomendó a su tripulación que se taparan los oídos con cera para impedir escuchar a las sirenas y que le ataran a él fuertemente al mástil de la nave. El barco pasó junto a los pájaros-mujeres, Odiseo pudo escuchar su bella melodía y, a pesar de que estuvo a punto de enloquecer, pudieron salir indemnes del aprieto gracias a que sus marineros siguieron remando impertérritos protegidos por la cera taponando sus oídos.


6 de enero de 2017

89. John William Waterhouse

El tema de las Danaides se representó en contadas ocasiones en el arte antiguo, pero fue del gusto de algunos artistas del s. XIX y comienzos del XX, como es el caso del cuadro realizado por John William Waterhouse. ¿Conocéis a este pintor?

John William Waterhouse


Ophelia, John William Waterhouse
Ophelia, John William Waterhouse, 1894
(foto: Wikimedia Commons)
Aunque habitualmente se considera prerrafaelita a este pintor británico, lo cierto es que no llegó a formar parte de esta hermandad que propugnaba la vuelta a un arte esencial, anterior a la época de Rafael. Sin embargo, John William Waterhouse (1849-1917), partiendo del neoclasicismo victoriano, adoptó el estilo prerrafaelita o, por lo menos, algunos de sus temas favoritos. De ahí que dedicara en los primeros tiempos de su carrera un protagonismo absoluto a la mitología clásica. Es el caso del cuadro que comentamos en su día de Penélope y sus pretendientes, inspirado en el famoso episodio de la Odisea de Homero. 

Waterhouse contaba con una precisa técnica de dibujo que ponía al servicio de un estilo muy cercano al romanticismo y al simbolismo, con lánguidas composiciones en las que es habitual una gama cromática llena de rosas y púrpuras. Las protagonistas femeninas siempre son bellas mujeres de largos cabellos, alrededor de las que se arremolinan sus ropajes. Como en el caso de otros pintores victorianos (Alma-Tadema) o prerrafaelitas (Rossetti, Millais, etc.), tuvo gran éxito en vida, decayendo su prestigio a lo largo del s. XX por considerarse demasiado relamido. Sin embargo, las obras de Waterhouse no son una mera postal: están llenas de fuerza y vida, y recrean a la perfección los pasajes de la Antigüedad escogidos por el autor. Da voz a importantes mujeres de la Antigüedad como Cleopatra o Circe y nos adentra en un sugestivo mundo de magia y tragedia.

Las Danaides de Waterhouse


Danaides, John William Waterhouse
Danaides, Waterhouse, 1903
(foto: Wikimedia Commons)




Son las Danaides las que nos han conducido hasta el pintor británico. Curiosamente, Waterhouse realizó dos versiones del mismo tema. Ambos cuadros reproducen el mito de las Danaides, condenadas a verter eternamente agua en una vasija sin fondo. El primero fue pintado en 1903 y actualmente se encuentra en una colección privada, mientras que el segundo, de 1906, lo podemos visitar en la Aberdeen Gallery of Art (Escocia).

Ambas versiones engloban las características habituales de la pintura de Waterhouse: temas mitológicos, protagonismo femenino, bellas mujeres de largos cabellos y elaborados drapeados.









Danaides, John William Waterhouse
Danaides, Waterhouse, 1906
(foto: Wikimedia Commons)

30 de diciembre de 2016

88. Las Danaides de la Villa de los Papiros de Herculano

El tema mitológico de las Danaides fue representado en contadas ocasiones en el arte antiguo, principalmente en cerámicas griegas. Pero contamos con un excepcional ejemplo ya de época romana: el grupo escultórico de la Villa de los Papiros en Herculano.

La Villa de los Papiros de Herculano


Esta excepcional mansión del s. I d. C. fue bautizada por los arqueólogos como Villa de los Papiros por la extraordinaria biblioteca que se localizó en su interior, compuesta por innumerables textos en papiro, que recogían las enseñanzas epicúreas del filósofo Filodemo de Gadara. La villa, perteneciente a un personaje ilustre del momento, Lucio Calpurnio Pisón, contaba también con una excepcional colección de esculturas que adornaban las distintas estancias. Aunque, en realidad, de la villa y su biblioteca ya hablamos en un post anterior. Hoy nos vamos a centrar en su programa escultórico, o más bien, parte del mismo.

Las Danaides


Entre el conjunto escultórico de la Villa de los Papiros, apareció, en el gran peristilo, un grupo de cinco esculturas femeninas de mujeres con los brazos levantados en distintas posiciones. Durante mucho tiempo se pensó que se trataba de bailarinas, hasta que fueron identificadas como hydrophorai o portadoras de agua, más exactamente como las Danaides, llevando en algunos casos cántaros que no se han conservado, y escenificando su castigo eterno (consistente en rellenar de agua una vasija sin fondo). El mito lo explicamos con detalle en nuestro último post.

Las Danaides. Villa de los Papiros, Herculano
Las Danaides. Villa de los Papiros, Herculano (foto: Peter Stewart)


Danaide. Villa de los Papiros, Herculano
Danaide (foto: F. Tronchin)
Las Danaides de Herculano están realizadas en bronce y tienen incrustaciones de pasta vítrea en los ojos, lo que les aporta una mirada extática y algo inquietante. Todas ellas visten un peplos dórico, tienen un aspecto muy similar pero aparecen individualizadas gracias a las distintas posiciones de los brazos. El episodio de las Danaides era un tema muy popular en edad augustea y, de hecho, sabemos que existía un grupo similar en el pórtico del Templo de Augusto que estaba situado en el Palatino.


23 de diciembre de 2016

87. Las Danaides

Una de las películas de George Méliès, pionero del cine (y cuya vida es retratada en la película "La invención de Hugo" de Martin Scorsese) es las Danaides. Aquí las tenéis:


Para Méliès este pequeño corto era otra oportunidad de poner en marcha sus ingenios y trucos visuales. Y de hecho, la historia que nos muestra se aleja bastante del mito original en el que está inspirada. Así que, ¿qué representa exactamente esta película y quiénes eran las Danaides?

El mito de las Danaides

Danaide, Vilhelm Bissen (1836 - 1913),
Ny Carlsberg Glyptotek, Copenhague
(Foto: Flickr 261066)

Según la mitología griega, las Danaides eran las cincuenta hijas del rey Dánao, procedente de Egipto y refundador de la ciudad griega de Argos. Para consolidar su poder en el trono de Dánao y temeroso de su hermano gemelo Egipto, Dánao decidió casar a sus ciencuenta hijas con sus primos, los cincuenta hijos de Egipto. Pero esta boda múltiple no era más que una trampa mortal, ya que Dánao había encargado a sus hijas que en la noche de bodas asesinaran a sus recién estrenados maridos. Así lo hicieron las hermosas Danaides, pero como consecuencia de su terrible crimen fueron condenadas a rellenar eternamente un barril sin fondo. Y esta bella y triste historia es la que habéis visto en el corto de Méliès.


La historia no termina aquí. Hipermnestra, la mayor de las hermanas, se apiadó de su esposo Linceo y decidió no matarle, como agradecimiento por haberla respetado durante la noche. Fue liberada del castigo sin fin por Afrodita, la diosa del amor.


16 de diciembre de 2016

86. La invención de Hugo

La vida del cineasta francés Georges Méliès fue llevada a la gran pantalla por otro gran cineasta: Martin Scorsese. Aunque el verdadero protagonista de la película no es él, sino un niño, esta maravillosa fábula nos desvela algunos de los secretos de Méliès.

La invención de Hugo


La invención de Hugo, Martin Scorsese
"La invención de Hugo" (2011) es una de las películas más originales de Martin Scorsese, que nos tiene habituados a géneros totalmente distintos. En este ocasión, Scorsese nos narra las desventuras de un niño huérfano, el Hugo que da título a la película, interpretado por Asa Butterfield. Hugo queda fascinado por un antiguo autómata que su padre estaba intentando reparar andes de morir trágicamente. La reparación del mecanismo es un viaje iniciático para el niño que, de esta forma, también rinde homenaje a la memoria de su padre. La búsqueda de las piezas que faltan le conducirá hasta la figura de un anciano que regenta una tienda de juguetes en una estación de tren de París, donde habita el pequeño. A la par que se nos irá desvelando el origen del automáta, iremos conociendo más sobre el anciano, magníficamente interpretado por Ben Kingsley, que no es otro que el famoso George Méliès.



La invención de Hugo, Martin Scorsese


A partir de este dato, la película se convierte en un auténtico homenaje a Méliès y el origen del cine, con unas bellísimas recreaciones de lo que fueron sus estudios cinematográficos en París y el rodaje de sus primera películas, entre las que "Viaje a la Luna" adquiere especial protagonismo. Los hechos que se nos muestran son verídicos, tal y como lo es el final del cineasta como humilde vendedor en la estación de Montparnasse, tras llegara a la ruina. Afortundamente, fue rescatado del olvido al final de su vida, recibiendo en 1931 la Medalla de la Legión de honor por su trayectoria.

La invención de Hugo, Martin Scorsese


Scorsese va tejiendo una historia llena de misterio y magia, con una fotografía ensoñadora y una dirección artística que recrea la época de una forma colorista y muy cuidada, con personajes secundarios cuyas vidas se cruzan en la estación y creando, finalmente, un entrañable repaso al origen del cine a través de la figura de Méliès. ¡Muy recomendable!