24 de febrero de 2017

96. "El año sin verano" de Carlos del Amor

Einer Wegener (o Lili Elbe) y Gerda Wegener tuvieron una relación de auténtico amor. Y amor es el apellido del autor del libro que protagoniza hoy nuestro blog: "El año sin verano" de Carlos del Amor. Sí, es cierto, esta vez el vínculo entre mi anterior post y este que nos ocupa es un poco forzado, pero este libro llegó a mis manos a través de un peculiar envío, que relato al final, y quería dedicarle una entrada, al poco tiempo de habérmelo leído. Allá vamos.

"El año sin verano" de Carlos del Amor


La novela transcurre durante un verano confuso y doloroso en el que el protagonista tiene que enfrentarse a la muerte de su padre, la construcción de su segunda novela y la llegada de su primer hijo. En un Madrid desierto por la desbandada de agosto, nuestro personaje, sólo en su edificio, se encuentra casualmente con el juego de llaves de la portera que le da acceso a las viviendas de todos sus vecinos. Cualquier cosa es mejor que enfrentarse al dolor de su duelo o al terror de una página en blanco, así que comienza a adentrarse a escondidas en los hogares de esos vecinos. Sabe tan poco de ellos que es fácil imaginarles una vida entera a partir de los objetos cotidianos de sus casas. En un viaje continuo entre el presente de ese verano insólito y los flashbacks que nos van reconstruyendo a esos personajes fantasmas que habitan en casas fantasma, el libro va entretejiendo las historias de los habitantes de ese edificio, cruzando sus vidas, elaborando historias de amor y desamor y hasta una trama policiaca.

El libro en cierto sentido es metaliteratura ya que va mezclando las vivencias en voz del protagonista-escritor con la propia novela que supuestamente elabora según recrea las vidas de sus personajes. Pero ¿qué es cierto, qué es inventado? ¿Sufrió realmente Carlos del Amor un cambio de rumbo en la construcción de su segunda novela? ¿Recreó con ciertos visos de realidad las biografías de sus vecinos o todo es ficción, como presuntamente una novela es? ¿Fue capaz realmente de acceder subrepticiamente a esas casas sometidas a la penumbra de las vacaciones? Todos estos interrogantes que no vamos a resolver construyen para mí lo más interesante de la novela: ese vaivén entre ficción y realidad por el que es tan interesante moverse.

Carlos del Amor (1974-    ) es conocido como periodista cultural en televisión y radio. Su primera incursión en el mundo de la literatura vino de la mano de "La vida a veces", publicado en 2013, que fue muy bien acogido tanto por la crítica como por los lectores. "El año sin verano" es su segunda publicación.

La espiral de los libros viajeros

El bibliotecario, Arcimboldo
El bibliotecario, Arcimboldo (foto: Historia del Arte)
Hace algunas semanas empezó a circular por Facebook una cadena piramidal en la que, en vez de enviarse postales, lo que se ponía en movimiento eran libros. Compartiendo la información en tu muro de Facebook, se activaba un listado de envíos, de tal forma que mandabas uno de tus libros favoritos a un desconocido o desconocida que te precedía en la lista, aquellos de tus seguidores que quisieran participar lo enviaban a la persona a la que tú habías seguido y los seguidores de tus seguidores te lo enviaban a ti. Si la estructura piramidal funciona y consigues que la cadena no se rompa, tras enviar un libro, te pueden llegar a ti muchos más. Lo interesante del experimento no es conseguir libros gratis; sinceramente eso es lo de menos. Lo realmente bonito es escoger un libro que te enamore para alguien a quien no conoces. Y abrir un día el buzón de tu casa y encontrar el mejor de los regalos en tu buzón: un libro. Un libro, un remitente, una historia para contar. Así llegó "El año sin verano" a mis manos.

Deja un comentario si te gusta la iniciativa o quieres más información. ¡Y sigamos viajando con libros!




17 de febrero de 2017

95. La chica danesa

La Sirenita de Andersen nos ha traído hasta Copenhague y en esta ciudad nos quedamos para presentar a una mujer fascinante: Gerda Wegener. Es muy posible que este nombre no os diga nada, pero si os explico que es la protagonista femenina de la película "La chica danesa" probablamente os deis cuenta de que la conocéis.

La chica danesa
Póster de la película (foto: lacarademilos.org)

La chica danesa


La película "La chica danesa" es una producción de 2015 dirigida por Tom Hooper y protagonizada por Eddie Redmayne y Alicia Vikander, cuya actuación fue elogiada por crítica y público. De hecho, ambos actores estuvieron nominados al oscar y Vikander se alzó con la estatuilla, como mejor actriz secundaria. La cinta está basada en una novela, cuyo autor, David Ebershoff, relata la historia real del que se considera el primer transexual de la historia: el pintor danés Einar Wegener, rebautizado por el mismo como Lili Elbe. Maravillosamente ambientada en el Copenhague y el París de comienzos del s. XX, la cinta ofrece un interesante relato sobre la vida del matrimonio Wegener, su arte y su dura batalla en torno al cambio de sexo de Lili.

El matrimonio Wegener
El matrimonio Wegener. Foto: Pinterest




La historia de Wegener-Elbe, que luchó valientemente por conseguir el género que realmente le correspondía en una sociedad no preparada para algo así, es apasionante. Pero quien verdaderamente llamó mi atención al ver la exquisita película fue su esposa, la también pintora Gerda Wegener, Gottlieb de soltera (1885-1940). Su respeto hacia la decisión de su marido y su incondicional apoyo hasta su muerte, provocada por la última de las cirugías, la hace un personaje digno de admiración. Pero hay que tener cuidado de que este aspecto no eclipse su talento como artista.


Retrato de Eva Heramb, Gerda Wegener
Retrato de Eva Heramb, Gerda Wegener
(foto: El Universal)
Gerda conoció a su marido en la Academia de Bellas Artes, casándose en 1904. Einar adquirió cierta reputación como paisajista, mientras que Gerda, como tantas veces ha ocurrido en la historia del arte, quedó a la sombra de su marido, a pesar del interés de sus lienzos, principalmente retratos femeninos, de formas contundentes que podríamos encuadrar dentro del Art Déco. Fue precisamente posando para su esposa, un día en que falló la modelo, que la condición de mujer se despertó en Einar. A partir de ese día posó en innumerables ocasiones para los cuadros de Gerda, siendo protagonista habitual en sus obras.









Ilustración de moda de Gerda Wegener
Foto: Pinterest

Sin embargo, cuando el matrimonio se trasladó a París, Gerda alcanzó un gran éxito, no sólo como pintora sino también como ilustradora de revistas tan prestigiosas como Vogue o La Vie Parisienne. En estos magazines se dedicó a la ilustración de moda, con unas estilizadas figuras femeninas muy propias de los años 20.

También ilustró libros, como los cuentos de La Fontaine o "El libro de los vikingos" de Charles Guyot. Otra de sus facetas fue la de ilustradora de escenas eróticas, las más famosas de las cuales se corresponden con el libro del poeta Louis Perceau que incluyía un conjunto de doce acuarelas de contenido sexual, muchas de ellas de carácter lésbico.

Podéis encontrar en Internet numerosos artículos sobre Gerda, pero ¿qué ocurre? La inmensa mayoría hacen referencia a su relación con Einar y a su papel en el cambio de sexo de su marido, quedando relegada su faceta como artista que reinvidicamos aquí.

Ilustración de Gerda Wegener
Ilustración de Gerda Wegener (foto: Nunca lo Sabré)


10 de febrero de 2017

94. La Sirenita

Las mismas sirenas que nos acompañaron hasta Hondarribia y la pintura de Carmen Maura y José Luis Noain, nos llevan de viaje hasta Copenhague. Y es que allí está la más célebre de las sirenas: la Sirenita. 

La Sirenita de Copenhague


La mayor parte de las ciudades del mundo tienen un "must see", un lugar de visita obligada en torno al cual los turistas peregrinan para poder sacarse la foto de turno. Muchos viajeros intentamos huir de los tópicos y evitamos estos lugares abarrotados cuya belleza muchas veces no está a la altura de su fama. Pero, ¿seriáis capaces de visitar Copenhague sin acercaros a ver su "must see", la famosa Sirenita de Andersen? ¡Claro que no! Así que posemos con la mejor de nuestras sonrisas ante el mayor símbolo de la capital de Dinamarca.

Hans Christian Andersen (1802-1875), una de las grandes figuras de la literatura infantil, publicó en 1837 el cuento de "La Sirenita". Entre sus cuentos más reputados también se encuentran "El patito feo" o "La Reina de las Nieves", aunque probablemente es "La Sirenita" la más popular de las obras del escritor danés, entre otras cuestiones por la edulcorada versión que Disney le dedicó.

La ciudad de Copenhague rindió tributo al personaje de Andersen colocando en el año 1913 una bella escultura de "La Sirenita" en Langelinje Pier, a orillas del mar, como no podía ser de otra manera. La obra fue un regalo de Carl Jacobsen a la ciudad. Este cerveceero se enamoró del personaje del cuento tras ver una actuación de ballet inspirada en la trágica y romántica historia, y encargó la obra al escultor Edvard Eriksen. El autor se inspiró en la bailarina Ellen Price que había interpretado a la sirena en dicho ballet, aunque fue Eline Eriksen, mujer del artista, la que posó para él desnuda.


3 de febrero de 2017

93. José Luis Noain

En el estudio Mano, la misma galería de Hondarribia en la que expone Carmen Maura, también muestra su obra José Luis Noain, artista hiperrealista. Seguimos, por tanto, con más arte.

La obra de José Luis Noain

Tintín. Cuadro de José Luis Noain
Tintín. Cuadro de José Luis Noain
Cuando se contempla un cuadro de José Luis Noain (1944-    ) lo primero que viene a la mente es la admiración por una técnica asombrosa. Es habitual el comentario de “parece una foto” que tan del gusto del público habitual es. Y lo cierto es que el dominio del dibujo y del color queda por encima de cualquier otra apreciación, que llega en una segunda aproximación y mirada más atenta. Todos los óleos, acuarelas y aguafuertes del artista se basan en un minucioso dibujo que cumple estrictamente las leyes de la perspectiva y que tiene que ver con el interés y formación de Noain en el campo de la geometría y la perspectiva. Campo muy enlazado con la que ha sido tarea laboral del autor: la enseñanza del dibujo técnico en Secundaria. Y la base técnica por debajo del minucioso trabajo está presente en cualquiera de sus trabajos. Esto, unido al dominio del color y la representación de texturas y efectos lumínicos, es lo que lleva a esa mirada escrutadora por parte del espectador que admira el espectacular resultado.


Pinturas. Cuadro de José Luis Noain
Pinturas. Cuadro de José Luis Noain
Pero las obras de José Luis Noain -que puedes visualizar aquí- van mucho más allá del dominio de la técnica. Cada una de ellas, repleta de simbolismos, referencias y homenajes a distintos aspectos de la vida en general y de la historia del arte en particular, cuenta una historia o representa una composición característica del universo propio del artista. Algunas veces, incluso, lo consigue dotando a la obra de cierto tinte onírico y componiendo escenas sugestivas que, tras la observación de la pincelada precisa, nos permiten evocar momentos, sensaciones, atmósferas concretas. Son habituales las naturalezas muertas en las que Noain recoge objetos de su vida cotidiana, bien relacionados con su actividad como artista, bien asociados con su particular historia, entre los cuales a menudo introduce referencias a sus artistas favoritos. De ellos, no sólo queda la presencia a través de postales, de reproducciones de sus obras dentro de la propia obra, sino pequeños homenajes que se identifican en la composición o el tratamiento de la luz. Sé que el artista protestaría ante la comparación, reconociéndose a años luz de los mismos, pero algo hay de Vermeer, algo hay de Ingres, algo de Friedrich. Cuesta más rastrear a otros artistas que tanto le han influido como los más significativos representantes de la Escuela del Bidasoa o pintores como Solana o Velázquez. Y sin duda también la presencia constante de Antonio López, que le dio clases siendo alumno de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid y cuyo estudio pudo visitar bajo el privilegio de alumno aventajado. 

Fotografía. Cuadro de José Luis Noain
Fotografía. Cuadro de José Luis Noain


En los aguafuertes, cuya compleja técnica ha ido siendo adquirida por Noain de forma autodidacta, reconocemos paisajes de Irun y Hondarribia, frecuentes también en sus óleos, junto con aquellos de Lisboa que se corresponden con sus seis años como profesor en el Instituto Español de la ciudad portuguesa. También hay rincones urbanos, por los que se deslizan personajes propios del folklore popular que acaban ocupando el espacio a modo de horror vacui. Son auténticos tratados de Antropología, (el Carnaval, el Olentzero, los Caldederos…) propios del universo de Caro Baroja, que forman parte de las vivencias del autor. No siempre son de carácter inocente ya que algunas series son auténticas sátiras de la política de su momento. 
Cabezudos. Aguafuerte de José Luis Noain
Cabezudos. Aguafuerte de José Luis Noain


Contemplar la obra de José Luis Noain es una oportunidad imprescindible para recordar el pasado y presente de la comarca del Bidasoa; para entender el dominio de las distintas técnicas artísticas como el dibujo, el grabado, la acuarela o el óleo; para dejarse atrapar por instantes detenidos en el tiempo y atmósferas evocadoras; para aproximarse a la vocación docente y al diseño de ejercicios didácticos relacionados con la enseñanza del dibujo técnico.

Y para la que firma estas líneas es, además, la oportunidad de ver reconocido un trabajo que me ha acompañado desde mi infancia, en un hogar en la que, con padre y madre artistas, la visita a un museo o el pasatiempo de hojear las reproducciones de Boticelli o El Bosco en los libros de arte del salón, era algo habitual. O tener una pizarra en la habitación en la que el mismo artista de esta exposición iba trazando poco a poco un dibujo, mientras, de niños, le interrumpíamos con gritos intentando adivinar lo que iba a dibujar.


27 de enero de 2017

92. Carmen Maura

En la calle Mayor de Hondarribia, a la que se accede por el arco de Santa María, donde se ubica el escudo del que hablábamos la semana pasada, está el estudio de la artista Carmen Maura. Tras el  nombre de Carmen Maura, que hace que sea eternamente confundida con la famosa actriz, se esconde una increíble pintora con una sólida trayectoria, llena de matices y evoluciones. Hoy os la presentamos.

Carmen Maura, pintora




Lápices Alpino. Carmen Maura
Lápices Alpino. Carmen Maura
Carmen Maura (1945- ), licenciada en Bellas Artes por la Escuela de San Fernando de Madrid, ha ido explorando en sus óleos distintos temas, siempre desde el realismo. Su obra ha visitado numerosas galerías, participando tanto en exposiciones colectivas como individuales en Bilbao, Madrid, Murcia, Barcelona o Biarritz. Ha compaginado su trayectoria profesional como artista con la enseñanza en la Academia Municipal de Dibujo y Pintura de Irun y en su propio estudio, en Hondarribia.

En sus inicios, su universo doméstico cotidiano fue protagonista de sus obras, que fueron reconocidas con sucesivos premios en el certamen Pintoras de Gipuzkoa.


Paisaje de Normandía. Carme Maura
Paisaje de Normandía. Carmen Maura
Con el tiempo fue abriendo su mirada hacia el paisaje, los espacios abiertos, en los que la figura humana está ausente o apenas esbozada, transmitiendo cierta sensación de soledad. De sus paisajes, la crítica de arte Maya Aguiriano dijo "A los blancos intensos Carmen Maura contrapone en el paisaje las masas oscuras de la vegetación, las rocas o el mar. Diríase que, a diferencia de la mayoría de los pintores vascos, elige para pintarlos aquellos días luminosos que no son los más abundantes, pero con los que todos soñamos. Puede que sea debido a su dominio de estas bruscas transiciones de colores y luces el punto de ensoñación pero de los sueños que se tienen estando despiertos, que su pintura posee".

En estas obras dos temas irrumpen con fuerza: las barcas y los faros. En el caso de las barcas, nunca escoge una visión completa, sino fragmentos que transforman su realismo en motivos casi abstractos. En palabras de Edorta Kortadi "en su pintura, realizada con mimo y con mesura, abunda y aletea un remanso de paz y de calma fruto de un gran equilibrio interior que transmite a la propia pintura. Hay mucho de espíritu observador y contemplativo en estas obras, casi al borde de la abstracción, de la simplificación máxima en los límites de la poesía pura". En los faros, la luz del norte, que intenta emular al Mediterráneo de su infancia, es protagonista, rindiendo homenaje a Edward Hopper, uno de sus pintores favoritos. De los faros derivó hacia la arquitectura, también buscando ángulos inéditos, rincones de grandes obras como el Guggenheim de Bilbao, el pabellón de Mies van der Rohe en Barcelona o el edificio de Renzo Piano en Rotterdam.


Nudo de barcas. Carmen Maura
Nudo de barcas. Carmen Maura
Faro. Carmen Maura
Faro. Carmen Maura


Su última etapa le ha llevado el mundo de los reflejos, siempre con colores fuertes y brillantes, y espacios en los que la luz es protagonista. Centrándose en los relfejos de cristaleras y escaparates, crea un mundo onírico en el que los elementos se entremezclan, obteniendo formas casi abstractas en las que podemos reconocer ciertos objetos detrás de los cristales o proyectados en ellos.

Playeras de Nueva York. Carmen Maura
Playeras de Nueva York. Carmen Maura

La propia Carmen Maura describe su serie "Reflejos" de la siguiente manera: 



"Comencé a fijarme en el mundo de los reflejos en mis últimos viajes. Estos existen en cualquier contexto, pero la mirada del viajero, más atenta y receptiva de lo habitual, me permitió ver, primero en los grandes ventanales de los aeropuertos y luego en los escaparates de las ciudades, un mundo a medio camino entre la realidad y la ficción. En él, transeúntes, viandantes y pasajeros se reflejan fundiendo sus figuras con objetos que quedan atrapados en mis fotos, en las que se ven más detalles de los que descubre mi propia mirada. Las formas, diluidas en los cristales, rozan a veces casi la abstracción y me permiten crear una realidad que dejo abierta a la interpretación y ensoñación del espectador. Como cuando Alicia atraviesa el espejo para llegar a otro mundo, invito al que observe mi obra a jugar con lo real, lo imaginado y lo reflejado." 


Pensamiento. Carmen Maura
Pensamiento. Carmen Maura